Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  2 Corintios 12: 9

INSPIRADORA MEDITACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESCRITA POR EL GRAN PREDICADOR CHARLES H. SPURGEON PARA CADA DÍA.
TOMADA DE SU LIBRO «DE MAÑANA OIRÉ SU VOZ»

Si ninguno de los santos de Dios fuese pobre o estuviese cansado, no conoceríamos tan bien los consuelos de la gracia divina. Cuando encontramos al trotamundo que no tiene adonde apoyar su cabeza, que aún sin embargo, puede decir: „Aún así confiaré en el Señor“, cuando vemos al pobre muerto de hambre y sed, que aún así glorifica al Señor; cuando vemos a la viuda abatida y abrumada por la aflicción, y que a pesar de ello tiene todavía fe en Cristo, ¡qué gran honor refleja todo ello sobre el Evangelio!

La gracia de Dios se ilustra y magnifica en la pobreza y en las pruebas de los creyentes. Los santos sobrellevan cada prueba creyendo que todas las cosas suceden para su bien, y que de males aparentes surgirá una verdadera bendición, y que Dios, o va a liberarlos rápidamente o, muy probablemente, los apoyará en la prueba en tanto que Él permita que permanezcan en ella.
Esta paciencia de los santos prueba el poder de la gracia divina.

Hay un faro en el mar, es una noche tranquila, no puedo decir si el edificio es firme, la tempestad deberá azotar primero, y entonces sabré si se sostendrá. Así es tambien con la obra del Espíritu: si no estuviera con frecuencia rodeada de aguas tempestuosas, no sabríamos que era verdadera y fuerte; si los vientos no soplaran contra ella, no sabríamos cuán firme y segura está. Las obras maestras de Dios son aquellas que se sostienen en medio de dificultades, de manera firme e inamovible.

„Calma en medio del grito desconcertado, confiado en la victoria“  

Aquel que va a glorificar a su Dios debe considerar que enfrentará muchas pruebas. Ningún hombre o mujer puede ser ilustre delante del Señor, a menos que sus conflictos sean numerosos. Entonces, si tu camino es uno muy probado, regocíjate en él, porque así mostrarás mejor la gracia toda suficiente de Dios. En cuanto a que Él te pueda fallar, nunca sueñes con eso, odia ese pensamiento.

Debemos confiar hasta el fin en el Dios Todopoderoso, que ha sido suficiente hasta ahora.

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las cosas que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.  2. Corintios 4: 18

INSPIRADORA MEDITACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESCRITA POR EL GRAN PREDICADOR CHARLES H. SPURGEON PARA CADA DÍA.
TOMADA DE SU LIBRO «DE MAÑANA OIRÉ SU VOZ»

En nuestra peregrinación cristiana está bien, en términos generales, mirar a hacia adelante. Hacia adelante está la corona y la meta. Ya sea por esperanza, por gozo, por consuelo o por la fuente de inspiración de nuestro amor, el futuro debe, después de todo, ser el gran objetivo del ojo de la fe. Al mirar hacia el futuro, podemos ver al pecado echado fuera, al cuerpo del pecado y de muerte destruido, al alma hecha perfecta y preparada para ser partícipe de la herencia de los santos de la luz.

Y si miramos todavía más allá, el ojo iluminado del creyente puede ver que el río de la muerte se ha cruzado, que la sombría corriente fue atravesada y que se alcanzan los montes de luz sobre los que se levanta la ciudad celestial, y se ve así mismo entrando por las puertas de perlas, aclamado como más que vencedor, coronado por la mano de Cristo, abrazado por Jesús, glorificado junto con Él, y sentándose junto con Él en su trono, exactamente como el que venció y se sentó junto al Padre en el trono.

El pensamiento de este futuro bien puede aliviar la oscuridad del pasado y la penumbra del presente. El gozo del cielo con toda seguridad compensará las tristezas de la Tierra.

¡Callen, callen todas mis dudas! La muerte no es sino una corriente angosta, y pronto la habrás atravesado.

Tiempo, ¡que corto! Eternidad, ¡que larga! Muerte, cuán breve. Inmortalidad, cuán infinita. A mi parecer, todavía ahora como del racimo del valle de Escol (ver Números 13:14) y bebo del pozo que está a tus puertas. ¡El camino es tan corto, tan corto! Pronto estaré allí.

„ Cuando el mundo desgarre mi corazón
con su pesada carga de preocupaciones,
pensamientos alegres subirán al cielo
para encontrar refugio de la desesperación.
La optimista visión de la fe me sostendrá
hasta que la peregrinación termine
pueden atribularme los temores y causarme dolor los problemas,
pero a mi hogar finalmente llegaré“.

Yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. Isaías 41, 14

INSPIRADORA MEDITACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESCRITA POR EL GRAN PREDICADOR CHARLES H. SPURGEON PARA CADA DÍA.
TOMADA DE SU LIBRO «DE MAÑANA OIRÉ SU VOZ»

Oigamos esta mañana al Señor Jesús hablar a cada uno de nosotros: «Yo mismo te ayudaré». Cosa pequeña es para mí, tu Dios, ayudarte. Considera lo que ya he hecho. ¡Qué! ¿No te ayudé? Porque yo te compré con mi sangre. ¡Qué! ¿No te ayudé? Morí por tí, y si he hecho lo más grande, ¿por qué no haré lo menos? ¡Ayudarte! Es lo mínimo que haría por ti. He hecho más y haré más. Antes de que el mundo existiera, te elegí. Hice el pacto por ti. Dejé mi gloria de lado y me hice hombre por ti, di mi vida por ti, y si hice todo esto, con toda seguridad te ayudaré ahora. Al ayudarte, te estoy dando lo que ya compré para ti. Si necesitas mil veces más ayuda, te la daré. Requieres poco comparado con lo que estoy preparado para darte.

Es mucho para ti lo que necesitas, pero es poco para mí para concederte. ¿Ayudarte? ¡No temas! Si hubiese una hormiga a la puerta de tu granero pidiendo ayuda, no te arruinaría a tí dándole un puñado de tu trigo, y tú no eres sino un pequeño insecto a la puerta de mi completa suficiencia. «Yo mismo te ayudaré»

Alma mía, ¿no es esto suficiente? ¿Necesitas más fortaleza que la omnipotencia de la unida Trinidad? ¿Quieres más sabiduría que la que se halla en el Padre, más amor que el que se demuestra por sí mismo en el Hijo o más poder del que se manifiesta en la influencia del Espíritu?

Con certeza este pozo lo llenará. Apresúrate, reúne tus anhelos y tráelos aquí, a tu vacío, a tus clamores, a tus necesidades. Contempla este río de Dios que está lleno para suplir. ¿Qué puedes desear fuera de esto?

Prosigue, alma mía en esta tu fuerza. El Dios eterno es tu ayudador.

Translate »