Inspiradora meditación de la Palabra de Dios, escrita por el gran predicador Charles H. Spurgeon para cada día. Tomada de su libro titulado: «De mañana oiré su voz»
Aquí hay misericordia soberana. Y haré descender la lluvia en su tiempo. ¿No es misericordia soberana y divina? Pues ¿quién puede decir: Y haré descender la lluvia en su tiempo sino Dios? Solo hay una voz que puede hablarle a las nubes y hacer que llueva. ¿Quién envió la lluvia sobre la tierra? ¿Quién esparció la lluvia sobre la hierba verde? ¿No soy yo, el Señor? Por lo tanto, es don de Dios y no es creado por el hombre. Eso también necesitó gracia. ¿Qué sería de la tierra sin la lluvia? Puedes arar la tierra, sembrar las semillas, pero: ¿qué puedes hacer sin la lluvia?
Así también absolutamente necesaria es la bendición divina. En vano trabajas hasta que Dios concede la extensa lluvia y envía la salvación. Entonces la gracia divina es abundante: haré descender la lluvia. No dice „les enviaré gotas“, sino lluvias de bendición serán. Así es con la gracia. Si Dios da una bendición, generalmente la da en tal medida que no alcanza el espacio para recibirla. ¡Gracia abundante!
¡Oh! Queremos abundante gracia para mantenernos humildes, para hacernos personas de oración, para hacernos santos, gracia abundante para hacernos fervientes creyentes, para preservarnos a lo largo de esta vida y finalmente llegar al cielo. No podemos lograrlo sin empaparnos en lluvias de gracia. Otra vez, es gracia oportuna.
Y haré descender la lluvia en su tiempo. ¿Cuál es tu estación esta mañana? ¿Es la época de sequía? Entonces, esa es la estación para la lluvia. ¿Es una época de gran pesar y de nubes negras? Entonces, es el tiempo para la lluvia. Y como tus días serán tus fuerzas (Deuteronomio 33: 25) Y aquí hay una variedad de bendiciones. Lluvias de bendición serán. La Palabra está en plural. Dios enviará todo tipo de bendiciones.. Todas las bendiciones de Dios van unidas, como eslabones en una cadena de oro. Si Él da gracia de conversión, también dará gracia que consuela. Él enviará lluvias de bendición.
Mira para arriba, tú, planta reseca, y abre tus hojas y flores para recibir el riego celestial.