¿Por qué es tan importante saberse amado por Dios y tener nuestra esperanza puesta en Jesucristo, aunque sabemos que nuestras madres, hermanos, esposos, hijos e amigos también nos aman?

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 1 Juan 4, 8-9

En primer lugar, porque poseemos un alma inmortal que vivirá para siempre la vida eterna y abundante en el Reino de los Cielos, después de la muerte inevitable de nuestro cuerpo.
Y en segundo lugar, porque el amor humano que recibimos de nuestros queridos familiares, esposos, hijos o amigos; y el que nosotros les retribuimos a ellos es un amor que por más fuerte y profundo que sea, está limitado tanto en su pureza e intensidad como en su duración, puesto que en cualquier momento podemos morir.

Por eso, el amor humano se podría comparar con la llama de una vela, y por lo tanto, en sentido figurado son nuestros seres queridos, las velas que nos alumbran en esta vida terrenal al brindarnos luz y calidez espiritual por medio de su amor. Mientras que el amor de Dios, por ser puro, eterno y de gran intensidad, lo podríamos comparar con el sol.

Los que se han alumbrado de noche con una vela saben, que la llama es pequeña, de poca intensidad, que es sumamente frágil porque con un pequeño soplo de aire se puede apagar; que no dura mucho tiempo porque la cera se va consumiendo, y que al final, la pequeña llama se extingue para no encenderse más.

Y cuando un ventarrón repentino del destino durante nuestra vida apague la llama de algunas de las velas que nos alumbran, o bien cuando venga el vendaval de la muerte y apague nuestra propia llama, qué maravilloso refugio y consuelo es entonces saber, que contamos para siempre con la llama del amor inmenso de Dios, el cual nos sostiene y nos ilumina el alma durante las adversidades de la vida en este mundo, y nos seguirá iluminando en la vida eterna junto con nuestro Señor Jesucristo y las demás almas vivientes en el Reino de los cielos.

El gran amor de Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo están ahora y estarán siempre presentes con todos nosotros, como el aire que respiramos y que nos da la vida, pero que no podemos ver ni tocar, y que sin embargo, está siempre allí.

Si todavía no tienes la certeza de saberte amado por Dios, acerca tu alma a Jesucristo por medio de la oración y de la lectura de la Biblia; y ruégale, que le dé más vigor a tu fe y te conceda la perseverancia necesaria, para interiorizar su divino amor espiritual en tu corazón.

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. 1. Corintios 13, 13

La ciencia moderna rechaza a Dios y en esto comete errores más graves, que la iglesia en el pasado.

Negaron a Jehová, y dijeron: “Él no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre.” Jeremías 5, 12

El método científico que es utilizado, para averiguar el origen de cualquier fenómeno o interrogante en el ámbito del comportamiento humano y de las relaciones personales, rechaza totalmente las realidades espirituales que existen en nuestros cuerpos y en la sociedad en que vivimos. Esa exclusión de la dimensión espiritual de nuestras vidas, ha sido un gravísimo error de la ciencia porque los científicos no toman en cuenta el alma, que es la esencia de los seres humanos, en sus investigaciones e informaciones que le dan a la sociedad.

La ciencia cuando no es capaz de aclarar los fenómenos de naturaleza espiritual, los llamados “misterios de la ciencia”, lo que acostumbra hacer es, oscurecer e impedir la compresión del hecho espiritual, alterando y confundiendo la realidad de las cosas, para que no se conozca la verdad.
Hace unos 250 años, la ciencia y sus defensores académicos, criticaron mucho a la iglesia católica por su oposición a reconocer y aceptar algunos descubrimientos científicos de la época, conocida como el período de la ilustración. De ese conflicto de intereses y opiniones entre la religión y la ciencia sobre un tema, surgió el término “oscurantismo”, usado para describir la actitud de las autoridades eclesiásticas, de dedicarse a oscurecer o privar al pueblo creyente cristiano del nuevo conocimiento científico.

La ciencia moderna con todo su avance científico y con los innumerables aparatos tecnológicos que ha desarrollado, no han podido esclarecer el origen ni mucho menos explicar el funcionamiento de la conciencia humana.
Si se le preguntara al mejor psiquiatra del mundo: ¿Cómo funciona la conciencia o cómo se origina el remordimiento de conciencia? Si el médico es sincero, tendrá que decir que no sabe, porque la conciencia es de naturaleza espiritual y forma parte del alma humana.
Por esa única razón, la ciencia ignora a la conciencia e incluso no le da importancia, y ni siquiera la mencionan en sus publicaciones! Esa actitud indiferente de la ciencia parece increíble, pero es cierta.

El amor verdadero es también espiritual y de origen divino, pues el amor es una de las más excelentes virtudes o facultades que Dios le concedió exclusivamente a los seres humanos, en el tiempo de la Creación.
En el caso particular del amor, la ciencia al verse imposibilitada de explicar el verdadero origen espiritual del amor, decidió hacer la trampa y el engaño de afirmar que el amor es como el sexo, es decir, un proceso biológico controlado por hormonas. Eso es una gran mentira, puesto que en el amor materno y el amor entre los miembros de la familia o entre amigos, no interviene para nada el deseo sexual.

De esa manera, la ciencia ha degradado el amor espiritual universal entre los seres humanos a un instinto natural del cuerpo, como es el sexo; lo cual es absolutamente falso, y además los ha igualado de manera perversa al afirmar, que hacer el amor y hacer el sexo es lo mismo.

Por todo lo dicho, los creyentes cristianos deberíamos de tener cuidado al leer y escuchar explicaciones de los profesionales y académicos sobre los temas referidos a nuestra vida sentimental y nuestra vida social en general, pues muchas de sus opiniones son equivocadas.
En vista de que la ciencia y los medios de comunicación, han creado una alianza de intereses con el fin de difundir informaciones que les generan ganancias y beneficios mercantiles, es muy conveniente que los cristianos no nos dejemos confundir ni manipular por tantas informaciones falsas que recibimos a diario.

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2. Pedro 2, 1

La gran importancia que Dios le da a los hijos y a la función maternal de la mujer

« El que reciba a un niño como este en mi nombre, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. » Marcos 9, 37

La mujer en su condición de madre recibe muchos dones y beneficios de parte de Dios. La maternidad la convierte en la persona transmisora de vida, al dar a luz a sus hijos, y después de ese milagro de la naturaleza, les transmite y da a los hijos: su amor, alimento, atención, cuidado, consuelo, protección, amparo, asistencia, consejos, sabiduría, confianza, seguridad, enseñanza y muchos buenos valores más.
Todo éste caudal de bienes que la madre le da a sus hijos, son necesidades básicas de los niños, que requieren ser satisfechas para lograr su sano desarrollo intelectual, corporal y espiritual.

Jesús en el Evangelio de Marcos, describe un privilegio más que tienen las madres cuando reciben al nacer a cada uno de sus hijos en nombre de Jesús: el honor de recibirlo también a Él en sus corazones. ¡Cuán grande es esa bendición de Dios!
La dependencia del niño pequeño de su madre es total, y en consecuencia, la necesidad que tiene el niño de estar siempre junto a ella o en su cercanía, también es total.
Es evidente que Dios ha creado a la mujer con la función maternal en su cuerpo, para la reproducción de la especie humana y ha dispuesto para ella la crianza de los hijos.

En contraste con todo esto que he mencionado hasta ahora, deseo referirme a continuación a los cambios de conceptos y de prioridades que se han estado dando en la mujer moderna:
En la actualidad, las jóvenes madres casadas consideran más importante ir a trabajar como empleadas para ganar un dinero adicional, que quedarse en casa con sus hijos para atenderlos como ellos se merecen. Uno se pregunta en estos casos: ¿Quién necesita más de la madre, los hijos o la empresa donde trabaja?
¿Qué es más importante y necesario para el bebé, la atención y el cariño de su madre o la ropita infantil costosa que está de moda?
¿Vale la pena sacrificar por un dinero adicional, las bellas vivencias de amor y satisfacción que tiene la madre con su pequeño hijo, y terminar la jornada de trabajo con sentimientos de culpa por ser mala madre?

Muchas mujeres emancipadas afirman públicamente, que ellas son las dueñas de su cuerpo y que tienen el derecho de hacer lo que les provoque con su propio cuerpo. Pregunto: ¿Cuál es el propósito principal de los senos, dar de mamar leche materna a sus hijos o hacerlos más grandes y atractivos con silicón para los hombres?
Otras mujeres que asumen estar « liberadas del dominio de los hombres», proclaman que ellas no quieren ser reducidas « a ser sólo un simple útero reproductor para tener hijos », sino que ellas más bien desean hacer carreras profesionales en las empresas y alcanzar altos cargos de gerencia y de responsabilidad. Pregunto:
¿Y los hijos que tanto las necesitan y extrañan, dónde y con quién están?
¿No es mayor la responsabilidad que tienen como madres y no es muchísimo más importante la crianza de sus hijos, para que puedan arreglárselas bien cuando sean adultos?

Estos son apenas dos ejemplos de las creencias absurdas que los medios de comunicación han estado imponiendo sobre el nuevo estilo de vida de la mujer moderna y emancipada.
Cuando los seres humanos en el transcurso de la historia de la humanidad, se han atrevido a desafiar y a luchar contra la naturaleza, siempre han sido ellos los primeros en salir malogrados y derrotados en esa lucha. Y cuando han cometido la locura de desafiar y oponerse a la voluntad de Dios, han terminado mucho peor.
Hoy en día en nuestra sociedad se está repitiendo ese grave error una vez más y está sucediendo frente a nuestros ojos.

Querida madre, te ruego que reflexiones y recuerdes que Dios sabe mucho mejor que tú, sobre lo que más te conviene a tí y a tu familia para el tiempo presente y para el futuro. Aférrate a Dios y a su Palabra, pídele que te guíe en todas las decisiones importantes que involucren a tus seres queridos. Escucha a tu propia conciencia y no a lo que dice y hace la gente debido a las nuevas modas en la sociedad.

(La esposa) está revestida de fortaleza y dignidad, y afronta confiada el porvenir. Abre su boca con sabiduría y hay en sus labios una enseñanza fiel. Vigila la marcha de su casa y no come el pan ociosamente. Sus hijos se levantan y la felicitan, y también su marido la elogia. Proverbios 25-28

El amor duradero en una pareja surge, cuando sus almas se unen en un sólo ser.

Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy. Y si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha. 1. Corintios 13, 2-3

Esta reflexión está dedicada especialmente a mis queridas y admiradas mujeres, que están buscando una relación de pareja para toda una vida y que desean recibir algunos consejos, que les puedan servir de orientación en este asunto, que antes era algo simple y natural de la vida, pero que hoy en día se ha convertido en una tarea muy compleja y confusa, porque la publicidad y los medios de comunicación les ha llenado sus mentes con un montón de nuevos conceptos torcidos y mensajes comerciales sobre ese tema, mientras que el componente más importante para una lograr relación duradera, que son las almas de la pareja y sus vidas interiores espirituales, ha sido excluido e ignorado totalmente.

Debido a que en nuestra sociedad de consumo, TODO gira alrededor del dinero, el amor y la relación amorosa, por ser una necesidad espiritual muy importante, ha sido aprovechada comercialmente por la industria y muchos otros negocios, y de esa manera el bello amor espiritual ha sido por desgracia reducido y degradado a una simple mercancía.
Es por eso, que las empresas dirigen todos sus esfuerzos y actividades a embellecer a la mujer y hacer más atractivo su cuerpo exclusivamente, por medio de la venta de innumerables productos y servicios: cosméticos, vestidos, zapatos, cremas para arrugas y manchas de la piel, cirugía estética de senos y glúteos, novelas románticas, películas eróticas, pornografía, etc, etc ; con el único propósito de ganar dinero.

¿Y cómo no van a estar confundidas las mujeres?, si se les ha hecho creer: que tener relaciones sexuales es « hacer el amor », que si usan tal perfume o tal sombra para los ojos, van a seducir y a hechizar a los hombres, que si se operan los senos, los hombres las van incluso a perseguir, y cuentos y más cuentos.
El cuidado de la belleza y del aspecto en una mujer para verse más atractiva es indudablemente muy importante, pero no es lo ÚNICO, porque el atractivo sólamente sirve para eso, para atraer la atención de los hombres y despertar su interés. Lo que cuenta de verdad es lo que viene después, es decir, que la relación de amor cuaje y dure lo más posible!

Todos los seres humanos nacemos con nuestro propio atractivo natural que se manifiesta a los demás en nuestra forma particular de ser, en nuestra personalidad única, la cual muestra lo que somos y lo que nos distingue de las otras personas.
Nuestro carácter y nuestra manera de ser son determinados por el alma, puesto que surgen directamente de ella. Eso se puede observar ya en los niños recien nacidos y en los infantes, quienes tienen un atractivo natural muy poderoso y es como una energía que trasmiten a los demás. Esa energía o vivacidad la genera su alma pura, llena de amor y ternura.
Ese atractivo espiritual natural lo he llamado brillo de amor y cada ser humano adulto lo sigue llevando en su alma de niño, porque todos fuimos niños una vez. Es importante pues recordar, que ese brillo de amor permanece en la persona.

Uno no se debería de enamorar de un cuerpo atractivo, por la sencilla razón, de que el cuerpo envejece rápidamente y se va deteriorando, en cambio el alma humana no envejece ni se deteriora, porque es inmortal.

Recuerden que el cuerpo humano por sus instintos naturales, busca satisfacer únicamente sus necesidades biológicas: beber, comer y tener sexo. Mientras que el alma humana posee tres grandes necesidades ESPIRITUALES: amar y ser amado, la fe en Dios y la esperanza de vida eterna.

Mi consejo de todo corazón para tí: busca a alquien que ame más a tu alma que a tu cuerpo.

Concluyo con una frase de San Agustín de Hipona, la cual transmite uno de los mensajes más sabios y verdaderos que he leído en mi vida:

« LA BELLEZA CRECE EN TÍ EN LA MISMA PROPORCIÓN EN QUE CRECE TU AMOR, PUESTO QUE EL AMOR MISMO ES LA BELLEZA DEL ALMA »

El amor auténtico es el camino hacia la excelencia personal de cada individuo.

Aspiren pues, a los mejores dones; mas aun yo les muestro el camino más excelente. 1. Corintios 12, 31

En el capítulo 12 de su primera Carta a los Corintios, Pablo trata el tema de los dones espirituales. En primer lugar, se refiere esas facultades excepcionales otorgadas por la Gracia de Dios a muy pocas personas como el don de profecía, el don de hacer curaciones milagrosas y el don de la sabiduría.
En segundo lugar, habla sobre los dones espirituales individuales con los que nacemos cada uno de nosotros, como son por ejemplo las diversas vocaciones o aptitudes: músico, constructor, compositor, modista, maestro, escritor, administrador, médico, comadrona, comerciante, etc.

El Apostol nos enseña en esta Epístola, que todas las facultades y capacidades que poseemos son en realidad dones espirituales distribuídos por Dios a cada uno en particular según su voluntad, para provecho común de todos en una comunidad. Y también nos hace saber que toda esta diversidad de dones son obra del Espíritu de Dios.

Estos dones y talentos que hemos recibido de parte de Dios, tan pronto como los descubrimos y los ponemos en práctica, nos hacen sentir muy orgullosos y satisfechos de nosotros mismos por todo lo que somos capaces de hacer. Y después de alcanzar el reconocimiento y la admiración de los demás por nuestras actividades, podemos llegar a creer entonces, que con esos dones hemos logrado ya a la cúspide de nuestro desarrollo como personas. Según Pablo, eso no es todavía la excelencia personal.

San Pablo además nos recomienda, que busquemos el amor en nuestras vidas, que sea el amor lo que interiormente nos impulse a utilizar los dones recibidos; y nos asegura por experiencia propia, que el amor es el camino más excelente para desempeñar nuestras capacidades al servicio de nuestros seres queridos y de la comunidad.

Fíjense por favor a continuación, cómo expresa Pablo la excelencia y la riqueza del amor en su bello poema sobre el amor auténtico del capítulo 13 de esa Carta:

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese el don de profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; no se goza en la injusticia, mas se goza en la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13, 1-7

El amor es la única corona universal de excelencia que está al alcance de todos los seres humanos, y que es capaz de enriquecerles su vida espiritual, independientemente del talento, la capacidad, el ingreso económico, la educación, la posición en la sociedad, el oficio, etc. que tengan.

Jesús es amor, y por eso se puede decir, que el amor es también el pan de la vida espiritual humana.

El rencor le hace daño sólo al que lo siente, y así se castiga a sí mismo.

No te dejes llevar del enojo, pues el enojo reside en el pecho de los necios.
Eclesiastés 7, 9

El odio provoca discusiones, el amor cubre todas las faltas. Proverbios 10, 12

Los sentimientos, pasiones y emociones que sentimos, siempre ejercen efectos directos sobre el cuerpo, que pueden afectar la salud de modo positivo o negativo. El rencor, el resentimiento y el odio se encuentran entre los más perjudiciales, especialmente para el estado anímico y emocional de la persona.
Y lo que la mayoría de la gente aún no sabe sobre el rencor y el odio, consiste en que los que más sufren y más daño se hacen, son las personas que guardan rencor en su corazón y no los individuos a quienes va dirigido el desprecio.

Imaginémos el rencor como si fuera un puñal muy cortante de doble filo, pero la persona que se enoja o se cabrea, en vez de agarrar el puñal por la empañadura o mango, lo tiene necesariamente que agarrar por la hoja bien afilada, y de esta manera, el rencoroso creyendo poder herir al otro con su rencor, se hiere y se hace daño a sí mismo.

Siempre he pensado que Dios ha creado los sentimientos de rencor y de odio deliberadamente así de contraproducentes, para motivarnos más bien a amar, a perdonar y a tolerar al prójimo. En consecuencia, sentir rencor y odio es pura pérdida y mortificación. Es por eso que deberíamos huír del sentimiento de odio, tal como huiríamos de una serpiente venenosa, si se aparece de repente en nuestro camino.

Dios Padre sabe mucho mejor que nosotros, lo que más nos conviene en la vida.
Es por esa razón, que el persistente consejo de Jesús para tí y para mí siempre ha sido: amar a Dios y amar al prójimo como a sí mismo.
Pero nosotros como sabiondos e inteligentes que nos creemos, y además creyendo que sabemos mejor que Dios lo que nos beneficia más, preferimos entonces sentir más frecuentemente rencor y enojo en nuestro pecho, que sentir amor y cariño.

Por un lado, las características y efectos perjudiciales del rencor sobre nuestra salud, y por el otro, la insistencia en el Evangelio sobre la gran importancia del amor verdadero para la existencia humana, representan una demostración práctica adicional de la verdad divina contenida en la Biblia y de la enorme utilidad de la Palabra de Dios para la vida espiritual de los creyentes cristianos, siempre y cuando obedezcamos sus consejos.

Los niños pequeños igualmente nos demuestran a diario, tanto con su manera de ser y la gran capacidad de amar que poseen, así como con la de perdonar y olvidar los malos tratos que a veces reciben, que ellos sí son capaces de vivir una vida feliz a pesar de todo, porque NO guardan rencor ni odian como sí lo hacemos los adultos habitualmente.

De las exhortaciones de la Biblia mencionadas, y en particular, de nuestras experiencias negativas sentidas en carne propia, podemos sacar como conclusión lo siguiente: Sentir rencor y odio no solamente nos hacen daño, sino que sobre todo nos hacen infelices.

Hacer el sexo sin amor, es más frustración que satisfacción.

“Ama y haz lo que quieras. Si callas, hazlo por amor; si gritas, hazlo por amor; si corriges, corrige por amor; si te abstienes, abstente por amor. Si tienes el amor arraigado en tí, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.
San Agustín de Hipona

Antes de entrar en este tema tan interesante, es imprescindible dejar bien claro que el sexo y el amor humano son dos inclinaciones humanas muy diferentes y no tienen nada que ver una con la otra. El apetito sexual y hacer el sexo son simples necesidades biológicas para la reproducción natural de la especie, así como lo es para los animales. Muy por el contrario, el amor por ser de naturaleza espiritual , es un sentimiento sublime y una necesidad espiritual del alma humana.
Las evidencias de esta realidad son las manifestaciones de amor más comunes que vivimos y observamos todos los días, como por ejemplo: el amor de madre y padre a sus hijos, el amor entre amigos, el amor entre hermanos, el amor entre compañeros de trabajo o de estudios, el amor de los abuelos a los nietos, etc; en los cuales no interviene para nada la atracción sexual. Ese cariño y afecto profundos que sentimos todos los días por nuestros seres queridos, ese es el amor espiritual  verdadero.

Lamentablemente existe un gran confusión en la opinión pública, desde que fue creada y masificada la expresión en inglés « make love » por los medios para referirse al acto sexual. En 1960 fue lanzada al mercado mundial la película de Hollywood titulada « Let’s make love » y poco después, durante la guerra de Vietnam se puso de moda en los Estados Unidos la frase « Make love, not war » por los movimientos pacifistas norteamericanos, la cual se popularizó en todo el mundo. Esa desdichada igualdad entre el sexo y el amor ha creado la muy equivocada creencia de son la misma cosa.

Eso que llaman con ligereza « amor » y que propagan los medios, no es el amor universal de todos los tiempos. El amor verdadero es espiritual, es un don divino concedido por Dios a los seres humanos. Y como facultad espiritual humana que es no se puede ver, sólo se puede sentir. Por esa razón, los dueños de los medios y de las agencias de publicidad, decidieron sustituir la palabra sexo con la de amor, creando así una infinidad de falsas expectativas y frustraciones en mucha gente joven, quienes creyendo que el sexo y el amor eran lo mismo, no han sabido encontrar el amor verdadero, lo cual era en el fondo lo que esperaban y buscaban, y por eso mucha gente frustrada se han tenido que resignar con calmar sus ardientes necesidades sexuales, así como se calman las ganas de comer.

En aquella pareja en la que hayan nacido los sentimientos y lazos de amor verdadero, hacer el sexo se convierte en una experiencia doblemente agradable y gratificante, puesto que se genera una doble satisfacción: la que se siente en el cuerpo en el momento y la que perdura en el alma.

Sin amor, el acto sexual es sólo una vivencia fisiológica necesaria y breve que sacia al cuerpo y desaparece, tal como lo hacen también el comer y beber cuando se tiene hambre y sed.
Así como comer no nos hace más felices, tampoco el sexo y recibir besos apasionados sin amor no nos harán más dichosos. Solamente calman por momentos la necesidad sexual y la pasión que la acompaña. Si el sexo sin amor hiciera feliz al ser humano, aunque fuese un poquito solamente, las prostitutas serían los seres más felices del mundo. Y sabemos muy bien que no es así, que lamentablemente es todo lo contrario.

Concluyo con esta bella frase de San Agustín llena de sabiduría y verdad:
« Si tienes el amor arraigado en tí, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos »

Si tuvieses que elegir entre una casa grande o una familia amorosa y feliz, qué escogerías?

Y Él le dijo: amarás al señor tu dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: amarás a tu prójimo como a tí mismo.… Mateo 22, 37-39

Siempre estamos expuestos a comparar y elegir entre dos opciones. En la gran mayoría de las ocasiones, se trata de elegir entre diversos objetos y productos similares que deseamos comprar o actividades que queremos hacer. Sin embargo, existen algunos momentos en que tenemos que tomar una importante decisión para elegir entre objetos y personas, es decir, dos opciones muy distintas e incluso contrarias, la cual puede traer consigo serias consecuencias y dificultades para las personas afectadas por esa decisión.

Como ejemplo voy a describir una situación conocida que es real y bastante común:
Un trabajador, su esposa y dos hijos pequeños viven en un apartamento alquilado desde hace 10 años. Para poder comprarse una casa grande, el padre de familia decide buscar un trabajo con mejor sueldo en una empresa de perforación de pozos petroleros, pero tiene que trasladarse a vivir solo en un campo petrolero muy lejano.
En éste ejemplo, el señor prefiere sacrificar la convivencia diaria con su esposa e hijos por un largo tiempo, por el interés de ser propietario de una casa grande,  asumiendo con su decisión todos los riesgos y repercusiones negativas, que una prolongada separación podría provocar en la relación familiar.

Debido a que no podemos poseer TODO lo que deseamos, se hace pues necesario establecer prioridades, esto es, definir lo que para nosotros es más valioso y lo que es menos valioso en la vida.
La vida familiar con los lazos de cariño e intercambios de caricias que allí se crean y se dan diariamente, es el alma de una vivienda. Una casa no es más que un techo y unas paredes de materiales inertes y fríos, que encierran dentro de sí a una familia que vive allí. Básicamente, una vivienda cumple la función de un cofre, que resguarda y protege a los que habitan en ella.
Así como un cofre jamás es más valioso que el tesoro que guarda, así mismo la familia debería ser siempre para nosotros ese gran tesoro que le da amor y sentido a nuestra existencia y le otorga vida a la vivienda.

San Agustín de Hipona, uno de los más grandes doctores del Cristianismo escribió la obra titulada: la primacía del amor. Según San Agustín, cuando el ser humano ama de verdad a alguien, se identifica y se une espiritualmente al alma del ser amado.
Por los animales y objetos materiales lo más que podemos sentir es un apego o un simple afecto, el cual es siempre vano y dura muy poco.

El Señor Jesucristo nos enseñó que el mandamiento más importante es: amar a Dios y amar al prójimo como a sí mismo. El amor verdadero es espiritual y eterno, y en consecuencia, solamente puede surgir y desarrollarse entre seres de naturaleza espiritual. El amor espiritual que sentimos por nuestros seres queridos nos une también con Dios, y de esta manera, nos hace partícipes de la eternidad de Dios.

Ninguna casa grande ni ningún palacio son capaces de inyectarle amor a las personas que habitan en ellas y tampoco de hacerlas felices. Esa construcciones solamente pueden hacerles sentir orgullo, vanagloria, notoriedad, soberbia y engreimiento. Y nada más.

Únicamente los lazos invisibles de amor que nacen, se desarrollan y se nutren mutuamente entre los miembros de la familia en su convivencia diaria, son capaces de llenar de amor, felicidad y armonía el seno familiar.

« Desgraciado quien no haya amado más que cuerpos, formas y apariencias. La muerte le arrebatará todo. Procurad amar las almas y un día las volveréis a encontrar. » Victor Hugo, escritor francés

La unión por amor de una pareja para toda la vida, solamente puede ser obra de Dios.

« Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y serán una sola carne. » Génesis 2, 24

Sobre el amor se ha dicho y escrito muchísimo, pero son muy pocos los autores que han reconocido que el verdadero origen y la fuente del amor entre parejas es un misterio, puesto que no se sabe porqué el amor aparece y desaparece de repente, y además, porque es algo completamente inesperado. El amor humano es un misterio porque es una facultad del alma, y por lo tanto, es espiritual. Pero como la ciencia no quiere reconocer la existencia del alma ni de Dios, los científicos intentan explicar el origen del amor con unas teorías neuroquímicas cada vez más absurdas, que lindan ya con el ridículo.

Yo por mi parte estoy convencido de que el origen y la fuente del amor es Dios, no solamente porque así lo afirman las Sagradas Escrituras, sino también por mi propia experiencia y porque es una realidad espiritual tan evidente y perceptible en la vida, que resulta una necedad negarlo.

El enamoramiento es la manifestación espiritual por excelencia en la vida, y es igualmente la más notoria que pueda sentir un ser humano, sobre todo por su condición de ser tan misteriosa y hasta mágica. Tal como sucede con todo lo que es de la dimensión espiritual que forma parte de nuestro cuerpo, cada individuo lo percibe a su manera y por medio de las usuales vivencias, sentimientos, pensamientos, imaginaciónes, ideas, pasiones y emociones que se viven o se padecen en esos bellos instantes.

Asi como sucede en el fenómeno espiritual llamado la ofuscación del entendimiento, en que nuestra mente se oscurece o se nubla, y por consiguiente, no somos capaces de percibir todo lo que esta presente en la realidad. En el caso del enamoramiento sucede todo lo contrario, nuestra mente se aclara o se ilumina, y entonces de repente, percibimos nuevos detalles y aspectos en la persona amada, de los cuales anteriormente no nos habíamos percatado.

La persona amada tiene ahora algo que nos atrae mucho, posee un brillo que emite y centellea como lo hace un faro desde la costa a los barcos que navegan de noche en el mar oscuro, de ese mismo modo, la amada con su brillo resplandeciente señala y orienta al enamorado, quien a partir de ese momento sólo tiene ojos para mirarla a élla.

A continuación, se despierta en el enamorado su conciencia amorosa, la cual le susurra suavemente, que esa persona tan atrayente es muy digna de ser amada. Asi sucede entonces, como por arte de magia, que todo aquello que forma parte de la persona amada como su aspecto físico, su personalidad, sus gestos y hasta sus defectos, le gustan al enamorado.

En la experiencia del enamoramiento, lo que hace tan maravilloso al amor verdadero, es que el enamorado logra más adelante considerar a su amada como parte integrante de su propio ser, culminándose así la milagrosa obra de que ya no son dos seres opuestos y ajenos, sino que se han fusionado espiritualmente en un sólo ser.
Tal como Dios lo prometió y está escrito en el versículo del Génesis.

¿Qué le ha traído de bueno el feminismo a la mujer y a la familia?

Me gustaría que alguien me explicara, ¿qué ventajas o beneficios concretos le han aportado a la mujer moderna y a la familia, los cambios que ese movimiento internacional ha inducido en la vida familiar cristiana tradicional?
Aquí en suiza donde resido hace 27 años, la ideología del feminismo es muy popular y debido a eso, el tema de la emancipación femenina ha calado muy bien entre las mujeres y se ha propagado rápidamente. Por esa razón se puede afirmar, que la mujer suiza está bastante emancipada.

Ahora bien , lo que yo percibo como hombre, al tratarlas y observar sus actitudes ante la vida y su conducta social, es todo lo opuesto a los atributos del carácter femenino, que conozco y a los que estoy acostumbrado. En vez de desarrollar y perfeccionar las características naturales propias de las féminas, las mujeres emancipadas suizas lo que han hecho es imitar lo que los varones vienen haciendo desde hace miles de años, al copiar las actitudes y los defectos específicos del género masculino.

Tanto se asemejan hoy en día las mujeres feministas a los hombres, que a ese movimiento denominado feminista, deberían de llamarlo más bien movimiento machista, porque desde mi punto de vista de admirador incondicional de la mujer, la emancipación femenina desafortunadamente se ha degenerado, y me temo que, sus efectos se hayan tornado en contraproducentes para las propias mujeres.

A continuación paso a mencionar algunos de esos efectos contraproducentes:

IMITACIÓN DE ACTITUDES TÍPICAS DE LOS VARONES
Sin darse cuenta de éllo, las mujeres han adoptado las siguientes características del genio masculino: calculador, egoísta, interesado, ambicioso, mercantilista, astuto, inescrupoloso y malicioso. Todas estas pasiones innobles son producto de ese ambiente duro, brutal, despiadado y perverso del mundo laboral, de los negocios y de la política, ya que cada persona obligatoriamente tiene que imponerse a los demás, para poder mantenerse en la lucha y alcanzar sus metas.

MENOR ATRACTIVIDAD AFECTIVA Y ESPIRITUAL
Como consecuencia lógica del endurecimiento del corazón de la mujer, que resulta de la experiencia vivida en el cruel escenario de la vida pública, se disminuyen las propiedades singulares del espíritu femenino como son: la ternura, la sencillez, la delicadeza, la dulzura, la compasión, la sensibilidad, la clemencia, la comprensión, y la ingenuidad; es decir, el encanto afectivo del alma de niña. Precísamente esas cualidades espirituales femeninas, que son las que hacen irresistible a la mujer para cualquier hombre durante toda la vida.

MATRIMONIOS FRACASADOS Y MUJERES QUE VIVEN SOLAS
La tasa de divorcios en suiza ha pasado del 13% en el año 1950 al 53% en el 2008, de lo cual resulta la enorme cantidad de madres y mujeres divorciadas que terminan viviendo solas, y todo eso a pesar de que las mujeres disponen hoy en día de mucho mayor libertad sexual y de mayores posibilidades para elegir a su pareja que antes. A las divorciadas se les suman aquellas mujeres solteras, que no logran conseguir una pareja permanente, más por razones subjetivas (afectivas, espirituales) que por razones relacionadas con su cuerpo y apariencia.

La mujer moderna tiene que estar muy conciente de que la tentadora invitación del mal  llamado “feminismo”, es como todo en la vida: un arma de doble filo. El amor y la ambición son dos fuerzas espirituales antagónicas que se excluyen mutuamente. El egoísmo y las ansias de riquezas refrenan el amor. Y sabemos muy bien, que el amor verdadero es la fuerza espiritual que nutre y sustenta la relación de la pareja y las relaciones dentro de la familia.

La tradición cristiana milenaria de repartir los papeles del hombre y la mujer, en que la mujer labora en la privacidad y seguridad de su hogar, y el hombre en la calle expuesto al mundo despiadado y brutal, no es arbitraria ni injusta, sino muy sabia y conveniente para la familia entera.

Es bien sabido que el ambiente callejero y de trabajo tienden a influir y pervertir moralmente al ser humano, por lo tanto pienso que ustedes comprenderán, que es mucho más apropiado para la relación amorosa de la pareja, la convivencia y el bienestar de los hijos en una familia, cuando sólo uno de los dos integrantes del matrimonio (el hombre preferiblemente) sea el que esté pervertido o estropeado, y no los dos, como es el caso de la famila moderna: el hombre y su mujer emancipada.