La fe es una guía más firme que la razón. La razón tiene límites, la fe no.

« Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? » Juan 11, 25-26

Las frases que hacen de título son del filósofo e intelectual francés Blais Pascal, quien también fue un fervoroso creyente cristiano, explican claramente la gran ventaja y superioridad que posse la fe en Dios sobre la razón.

Todos conocemos la famosa frase en la obra Hamlet de Shakespeare: «Ser o no ser. Esa es la cuestión», la cual se usa como referencia a los grandes dilemas que tenemos que enfrentar y las difíciles alternativas entre las que tenemos que elegir en el transcurso de nuestras vidas. Sin embargo, por ser la fe más importante en la vida que la razón, yo me atrevo a afirmar lo siguiente: Creer o no creer, de eso depende todo en la vida.

La primera cuestión existencial que debemos resolver es, por lo tanto, el de creer o no creer en la existencia de Dios, Creador del universo; y si consideramos la Biblia como la verdadera Palabra de Dios.

Las Sagradas Escrituras nos dicen que existe una realidad espiritual que es invisible. Nos relatan también que en el momento de la creación del mundo natural y todas las creaturas que conocemos, Dios le infundió su espíritu al ser humano. De aquí que nuestra propia dimensión espiritual, es decir, el alma divina e inmortal que llevamos dentro de nuestro cuerpo, forma parte de ese mundo espiritual que existe y es real, aunque no la podamos ver ni tocar.

Hablando en forma figurada, el ser humano es más bien un alma que habita en un cuerpo, puesto que todas las cualidades de la personalidad o sujeto inteligente que nos caracteriza como individuos son potencias espirituales, como por ejemplo: el entendimiento, la voluntad, la conciencia, los pensamientos, la memoria, la fe, el amor, la esperanza, las pasiones, la justicia, el perdón, el consuelo, la paz interior, la prudencia, la bondad, etc.

La fe es la fuerza vital de las acciones y actividades de los seres humanos. Si no creemos con anterioridad en lo que vamos a hacer y por qué y para qué lo hacemos, no lo haríamos. Sin creer antes en lo que estamos por hacer, la actividad humana no sería posible.

El gran teólogo cristiano de la antigüedad, Orígenes de Alejandría (185-254), escribió un interesante comentario sobre la gran importancia de la fe en la vida humana:
«Si al fin y al cabo dependen de la fe todas las actuaciones humanas, ¿no es mucho mejor creer en Dios que en lo demás? Después de todo, ¿quién va a navegar en alta mar o a casarse o a engendrar hijos, o a lanzar semillas sobre la tierra para la siembra y no está confiando siempre que todo le va a salir bien, cuando incluso un resultado contrario es siempre posible y también ocurre a veces? Y sin embargo, parece que la fe obra de tal manera que todo estará bien y saldrá tal como se desea, que toda persona se atreve a ir hacia lo incierto e inseguro sin abrigar la menor duda.»

Los seres humanos a diferencia de los animales por poseer un intelecto y una conciencia, sabemos muy bien que algún dia nuestro cuerpo morirá y que ni la razón ni la ciencia médica lo podrán salvar, pero nuestra fe  y esperanza en Jesucristo y en Dios Padre nos confirman que después de la muerte terrenal, viviremos eternamente en el Reino de los Cielos, porque así nos lo ha prometido una y otra vez nuestro Redentor y Salvador Jesús el Cristo.
Ruégale a Dios Padre para que fortalezca tu fe y tu esperanza en el Señor Jesucristo y en las Sagradas Escrituras.

Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo; porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en él la justicia de Dios es revelada de fe en fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1, 16-17

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